http://www.toppiezascoches.es
Málaga Digital

El síndrome Burnout de los Bomberos de Málaga

Iván González, líder de Libres | Opinión

25/01/2017 00:34

Cada vez que surge un conflicto laboral, como el que padece el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, es inevitable tratar de averiguar las posibles causas que lo han provocado, como también revisar cuál es la situación que vive su colectivo dentro de la sociedad española para compararla con la del resto de países miembros de la Unión Europea.


Permítanme imaginar un triángulo para colocar a los Bomberos de toda España en el vértice superior. Situemos a la población local en otro, siendo ésta la que recibe los servicios profesionales del Cuerpo. Por último, designemos el vértice restante a la Jefatura del Servicio, que usualmente, está conformada por cargos de confianza -colocados a dedo- que tienen el mismo color político que aquéllos que gobiernan en el ayuntamiento. Pero antes de continuar analizando esta encrucijada, me gustaría citar un estudio del instituto alemán GfK Verein, publicado en 2016, que concluye que son los bomberos los que encabezan las profesiones en las que más se confía en España, seguidos por detrás del personal de enfermería y de profesionales en emergencias sanitarias, mientras que las últimas posiciones son otorgadas a los políticos en general, a banqueros y alcaldes.


Teniendo en cuenta los hallazgos del GfK Verein, el triángulo imaginario que les proponía se torna en círculo vicioso cuando la sociedad española, cada día que pasa, es más consciente de que la calidad del servicio final que recibe es mucho peor, algo que pone en serio riesgo tanto la vida de los ciudadanos como la de los propios profesionales del Cuerpo.


Expuesto lo anterior, no me queda más remedio que posicionar la lupa sobre la gestión de la Jefatura en relación con un conflicto laboral que, irreversiblemente malignizado, viene instaurándose durante 17 largos años en el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. Pues muy mal ha debido hacerlo José Cruz, el actual inspector jefe, cuando la plantilla está exigiendo su destitución como condición sine qua non para abandonar un encierro que acaba de superar los 30 días. Y aunque suponga una postura drástica, sus razones la convierten en justificable. Mientras que, por ahora, será indefinida. No obstante, los bomberos aseguran que la defensa de sus reivindicaciones, resumidas en ´tres erres´ (Reglamento, Reclasificación y Regularización de la jornada laboral), nunca pondrá en juego el servicio que nos prestan.


Sería tan razonable como lógica la posibilidad de que, durante todo este tiempo en el que los Bomberos de Málaga se han sentido vejados por la Dirección del Cuerpo, el Síndrome de Burnout -o estar quemado- haya hecho seria mella en el seno de la plantilla. A decir verdad, este síndrome de agotamiento profesional es un mal endémico que afecta a buena parte del funcionariado público en España, en el que es habitual que se produzca una ruptura del ´contrato psicológico´, donde el empleado desarrolla la percepción de que la dirección ha fallado en el cumplimiento de las obligaciones para con él, incrementándose su sensación de cansancio emocional. Todo ello podría generar una inevitable pérdida de motivación, e incluso, progresar a sentimientos de inadecuación. Pero para mayor escarnio, los Bomberos, al igual que el resto de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están excluidos de la Ley española de Prevención de Riesgos Laborales.


La falta de una Normativa o Reglamento nacional y común para todos los Cuerpos de Bomberos de España, la ausencia de un Protocolo Nacional de Acción -que coordine desde la Sala de Emergencias las intervenciones de Bomberos, Policía Local y Servicios de Emergencias Sanitarias en el lugar del siniestro- hacen de España un país en el que importa muy poco la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de estos profesionales durante sus horas de actividad.


Este vacío nacional, sumado a la connivencia del alcalde Francisco de la Torre, es lo que ha fertilizado la tiranía de la Jefatura de los Bomberos de Málaga, que con tal de modificar unilateral y arbitrariamente las exigencias de un reglamento anacrónico y preconstitucional, que data de 1959, ha llegado a emitir, indiscriminadamente, hasta 70 circulares al año, cuando éstas deben ser estrictamente excepcionales.


Aún siendo cierto que, durante la función pública de la prestación del servicio de Bomberos, se pueden dar particularidades inherentes que podrían poner en riesgo la integridad del profesional, ello no es óbice para que José Cruz, como inspector jefe del Servicio, hubiera hecho todo lo posible para velar por la seguridad y la salud de los Bomberos de Málaga. Si bien, debe saberse que la duración media del trabajo no podrá exceder de 48 horas incluidas las horas extraordinarias por cada periodo de 7 días. En cambio, los bomberos de Málaga sobrepasan las 50 horas semanales, lo que supone un exceso que explica en parte el origen del conflicto. Algo parecido a lo que ocurrió en Alemania. Los Bomberos de Hamburgo denunciaron al director del Servicio al Tribunal de Justicia de la Unión Europea por obligarles a trabajar 50 horas por cada intervalo de 7 días.


Hoy, sería impensable que un certamen internacional declarase ganadores a nuestros bomberos, máxime cuando es la propia Jefatura la que no los pone en valor, negándose a reclasificarlos, a pesar de haber ofrecido ascender de categoría a coste cero, sin percibir aumento de sueldo alguno, mientras que los bomberos de otras ciudades de España ya han logrado desde hace tiempo pasar del grupo C2 al C1.


Otro agravio de la dirección para con nuestros bomberos, es obligarles a hacer al año 80 guardias de 24 horas cada una. Sin embargo, en otras grandes ciudades, el número ronda las 65 guardias anuales. Tampoco parece importar el desmantelamiento del Servicio, debido al déficit en el número de profesionales. La media de edad de la plantilla es elevada, superando los 47 años. Por lo que cabría aclarar que, científicamente, se hace significativo y se demuestra que este tipo de profesionales, cuando superan los 40, presentan peores valores para todas las variables que suelen ser evaluadas en lo que respecta a la condición física.


Es preocupante que en España no exista aún un Protocolo Nacional de Acción que coordine a lo distintos agentes que intervienen en un siniestro. Hoy, esta carencia es compensada en parte porque la Sala de Atención de Recepción de llamadas está siendo dirigida por bomberos de contrastada experiencia que saben qué hacer en cada situación, sobre todo en los casos de extrema gravedad.


Los Bomberos, junto a la Policía Local, son los Cuerpos que llegan de inmediato al área del siniestro, mucho antes que los Servicios de Emergencias Sanitarias. En este sentido, los médicos y los profesionales de enfermería -de la Unidad Medico Sanitaria de Intervención (UMSI) pertenecientes al Cuerpo de Bomberos, en el caso de Málaga-, son los que, inicialmente, atienden a los siniestrados. Por lo que hoy, que se ha sustituido el concepto de 'cargar y correr' con las víctimas, por el de 'estabilizar y trasladar', la labor del personal sanitario adscrito a Bomberos se hace esencial, no sólo para salvar al ciudadano, sino también para proteger a los propios bomberos, ya que son quienes, a la hora de la verdad, arriesgan su vida durante las tareas de extinción o socorro.


Debería crearse la Agencia Nacional -que no estatal- de Atención de Emergencias, a fin  de unificar el Servicio de Bomberos y elaborar un Plan Nacional capaz de dar soporte a Gobiernos Autonómicos y Locales, ofrecer una adecuada respuesta en todos los casos, incluso en emergencia excepcional, y cumplir siempre con los objetivos de las Directivas europeas.




¿No tienes cuenta? Regístrate He olvidado mi contraseña

Aún nadie ha hecho comentarios. ¡Sé el primero en hacerlo!

X

Regístrate y da tu opinión en

Diario Málaga Digital

Debe contener al menos 8 caracteres, una letra mayúscula y una minúscula y un número He leído y acepto la Política de privacidad
X

Restablecer contraseña

Diario Málaga Digital