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Primarias de Susana o una sanidad digna para Málaga

Iván González | Opinión

10/02/2017 00:42

No se puede consentir que las vicisitudes internas de un partido condicionen, de forma directa, la vida política de un país, y menos aún, que tengan un impacto negativo sobre el bienestar de la ciudadanía. Sin embargo, la dirigente andaluza es una ´killer política´, capaz de pasar por encima de cualquier sursuncorda que osara a ponerse por delante.


A pesar de haber demostrado con creces que es una gobernante mediocre -no en vano, Andalucía lidera la Encuesta de Población Activa en número de parados-, es muy probable que ya haya decidido postularse para dirigir el PSOE. Si bien parece, que por ahora, prefiere no anunciarlo.


Las recientes destituciones del gerente del SAS y del viceconsejero de Salud han sido para ella peccata minuta. Con esta maniobra, Susana pretende retrasar el reloj de la Sanidad para partir de cero, recurriendo a la vil excusa de comenzar un nuevo diálogo con el que poder hacer las paces con los andaluces descontentos. Su verdadera intención es acallar bocas y evitar que se sigan organizando en las calles más movilizaciones de protesta contra el mal funcionamiento de la Sanidad andaluza. Y una vez que las aguas hubieran vuelto a su cauce, anunciar su candidatura.


La presión de los ciudadanos, por un lado, hartos de la mala calidad asistencial sanitaria que reciben, y la conveniencia presidencialista de la señora Díaz, por el otro, han obligado a derogar, en apenas dos años, la fusión de hospitales que había prevista para Granada y Huelva.


Un brusco cambio de planes que ha evidenciado, a su vez, la sumisión recurrente que los de Albert Rivera le otorgan, y esto, en buena parte, explica el fuero inexpugnable de la presidenta. Y todo ello, gracias al ficticio papel de Juan Marín, líder de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, que fue quien nos malvendió la moto de una regeneración democrática que hoy brilla por su ausencia. A decir verdad, los ´naranjitas´ son más de lo mismo, ya que incurren en los errores y vicios de la vieja política.


En cuanto a Málaga, la semana pasada tuvo lugar el Consejo Social, celebrado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Fue una larga reunión en la que se analizó la deficitaria situación sanitaria de la capital. Acudió Ana González, delegada de Salud de la Junta de Andalucía, quien, para perjuicio de nuestra ciudad, reconoció que su consejería “no tiene ningún proyecto en mente” para el modelo sanitario que la población necesita.


Susana Díaz gobierna en Andalucía desde septiembre de 2013. Y, a estas alturas de la película, ¿nos va a venir con el cuento chino de que no tiene todavía listo un modelo sanitario para Málaga? A esto me refiero cuando afirmo que es una política mediocre o cuando digo que 'Susana no tiene un Plan para Málaga'.


Indigna la mala gestión de los socialistas andaluces. En 2014, no tuvieron pudor y no aportaron informe científico, técnico y jurídico alguno con el que aprobar la fusión hospitalaria. Y hoy, han procedido del mismo modo para derogarla. Todo se basa en los intereses electoralistas de Susana, que sigue sin demostrar, aún, que haya estudios científicos publicados que evidencien que la fusión sanitaria de hospitales garantiza un ahorro significativo.


Tras el fiasco del modelo socialista para la Sanidad, resulta paradójico que Susana no haya destituido al consejero Aquilino Alonso, después de que éste admitiera “que el Ejecutivo andaluz ha cometido errores”. Unos fallos por los que, posteriormente, el portavoz Miguel Ángel Vázquez se disculpó, jactándose de que “nadie defiende como el Gobierno de Andalucía la sanidad pública”. Pues mire, señor Vázquez, como dentista del Sistema Sanitario Público Andaluz desde 2004, yo también la defiendo, incluso como presidente de Libres. Pero si cometo un error de mala praxis, tendré que responder por ello. Es ley de vida. Y nuestra obligación es ejercer la profesión con la máxima responsabilidad, sin que esta norma deba servir como exención moral. No vale con pedir perdón, reconocer fallos y a otra cosa mariposa. No, señor Vázquez. No es suficiente. Aquilino Alonso debe dimitir de inmediato, si es que antes, Susana no le abre la puerta giratoria y le premia con otro carguito en agradecimiento por los servicios prestados, con tal de apartarle del ´pim pam pum´ mediático.


Si mañana se celebraran Elecciones Autonómicas, créame, el discurso socialista sería completamente diferente. Como no hay comicios a primera vista, la delegada de Salud en Málaga no tiene prisas. Sin tapujos, seguirá mareando la perdiz con el macrohospital fantasma, que como el buen vino, se ha convertido en un culebrón de gran reserva.


Siéntese y disfrútelo, porque el espectáculo de Susana no ha hecho más que comenzar. Pero antes, permítame que le adelante el guión. A partir de hoy, el macrohospital fantasma de Málaga protagonizará titulares de prensa y acaparará la atención de la comisión urbana de Salud, recién constituida por el Consejo de la Ciudad. Su fin será el de evaluar la situación sanitaria de la capital -que, supuestamente, la Junta ignora- y servirá para determinar cuáles son nuestras necesidades sanitarias.


Este bodrio de película no es más que una cortina de humo con la que la Administración regional pretende eternizar en el tintero los grandes proyectos que Málaga nunca obtiene, ni obtendrá con un gobierno socialista. Nuestra ciudad necesita que la Junta haga realidad el macrohospital y garantice sin sorpresas la financiación completa del proyecto. Este edificio debe construirse en los terrenos adyacentes al Hospital Civil para conectarlo con el Materno Infantil.


Si bien, en la petición que realice la comisión urbana a la Delegación de Salud, debe incluirse la construcción del Hospital del Este, y así poder dar cobertura sanitaria a la población de Pedregalejo, El Palo, La Cala del Moral, Rincón de la Victoria y Totalán. Mientras que al Oeste, en Torremolinos, el Hospital Marítimo debe ser reformado y complementado con un nuevo centro de salud.


La red malagueña de hospitales públicos debe estar conectada por metro, a fin de facilitar la movilidad de usuarios y profesionales entre el Hospital Clínico, el antiguo Carlos Haya, el macrohospital y el nuevo edificio que debe ser construido en la zona Este.


¿Cree usted que la situación de la sanidad en Málaga no es tan crítica como la de Granada? Le aseguro que es mucho peor. Con tristeza, frustración e impotencia, he ido contemplando la paulatina decadencia que ha experimentado nuestra sanidad por culpa de la errónea gestión socialista, que ha descapitalizado la ´joya de la corona´ para convertirla en un modelo fallido, dilapidando los millones de euros que hoy se echan en falta, cuando son muy necesarios.


Y le he propuesto Granada como ciudad de referencia por la siguiente reflexión que le voy a hacer. Aproximadamente, Málaga tiene 569.000 habitantes, a diferencia de la capital granadina, que cuenta con casi 235.000, muchos menos de la mitad. Mientras que el Dr. Jesús Candel (Spiriman) logró movilizar hasta 150.000 granadinos (más de la mitad de la población censada), en nuestra ciudad no más de 5.000 personas protestaron en las calles contra los recortes sanitarios del Gobierno socialista.


¿Qué nos está ocurriendo? ¿Tan indolentes somos los malagueños? No nos merecemos la mediocridad que Susana Díaz representa. Abramos los ojos. Ahora o nunca. No hay otra elección. O las Primarias de Susana o una Sanidad digna para Málaga.




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