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Pablo Ráez: “La vida me está dando otra oportunidad para despertar”

El joven malagueño al que le han diagnosticado leucemia por segunda vez habla para Diario Málaga Digital tras toda la repercusión conseguida en las redes sociales

 
Pablo Ráez en la entrevista para Málaga Digital Málaga Digital

Álvaro G. Torreblanca | Málaga Capital

29/08/2016 00:37

20 años. Con tan sólo 20 años, Pablo Ráez ha conseguido convertirse en un ejemplo a seguir a la hora de afrontar la vida y los problemas que ella trae consigo. A este joven malagueño (concretamente de Marbella) le diagnosticaban, hace algo más de un mes, una recaída de leucemia (la primera vez fue con 18 años). Ya son más de 40 días los que Pablo lleva ingresado en el Hospital Carlos Haya de Málaga entre cuatro paredes, una televisión y su ordenador. A pesar de contar con el apoyo incondicional de su familia y su novia, su ordenador se ha convertido en el compañero de este viaje de incertidumbre de este malagueño que, cada día, llena de luz y esperanza las redes sociales, lanzando mensajes de energía y fuerza a pesar de su situación. Todo esto ha hecho que Pablo haya alcanzado una repercusión impresionante y haya aparecido en medios de comunicación nacionales gracias a esos mensajes de concienciación sobre la importancia que tiene un simple gesto como es el de la donación.

 

Te has convertido en una persona muy popular en España, incluso fuera de nuestro país…

Sí. Me siento orgulloso de que me conozcan por mi labor y no por el hecho de salir en programas o hacer el ridículo, sino por un buen acto que estoy haciendo de bondad y concienciación de la gente. Esto es lo que me motiva. No sería lo mismo que me siguiera tanta gente por lo fuerte que puedo estar que por lo que estoy haciendo. Estoy muy contento.

 

¿Pensaste en algún momento toda la repercusión que has alcanzado desde que lanzas esa “carta”?

Esa carta como dices, realmente para mí no es una carta, es un post más y una reflexión mía de ese día que lo han considerado carta pero, realmente, no pensé que llegase a tener tanta repercusión. Ha sido muy sorprendente. Me alegra mucho ver que no sólo se comparten los vídeos de alguien cayéndose sino que también se comparten cosas importantes, y muy importantes como es la vida.

 

Lanzas un post y en menos de 24 horas consigues más de 50.000 reacciones y 12.000 veces compartido, ¿qué se siente al saber que la gente está pendiente de lo que publiques, que lo comparta y te apoye?

Siento satisfacción por el hecho de saber que estoy ayudando y que está sirviendo de verdad, que no es un simple compartir por pena, sino que realmente llega al corazón de la gente. No es “pobrecito el niño este que está con leucemia”. Y en ningún momento quiero dar esa sensación, yo la sensación que quiero dar es de fuerza siempre, aceptación y que donar médula no es para Pablo Ráez sino para todos los que lo necesiten.

 

¿Sientes que la gente es más solidaria de lo que pensabas?

En el momento en el que se toca un poquito el corazón de la gente ya haces reacciones y, sobre todo, cuando es tan fácil. Te puede tocar mucho que en Italia haya pasado lo del terremoto pero no puedes hacer nada realmente. Pero cuando tienes un caso en España de un joven que está intentando concienciar sobre la donación, y no para él, sino para los demás, eso cambia algo en la gente. Recibí un mensaje de una persona diciéndome que estaba cambiando su vida, que gracias a mí está saliendo de la depresión y eso es muy bonito. No sólo estoy concienciando sobre el tema de la donación sino que también estoy ayudando a salir adelante a muchas personas.

 

¿Qué le dices a una persona que tiene la misma enfermedad que tú?

Eso es muy complejo. Hay que ver la receptividad que tiene esa persona que está enferma. Tú no le vas a cambiar. Por ejemplo, a un fumador yo le puedo decir muchas veces que deje de fumar pero hasta que no decide dejar de fumar, no lo va a dejar. Con un enfermo pasa igual. Si esa persona está hundida y deprimida, por mucho que yo le diga que no, que adelante, si no quiere verlo no lo va a ver. Por mucho que yo quiera que abras los ojos, no puedo ponerte unas pinzas para abrírtelos.

 

¿Piensas que la vida es injusta?

No, en absoluto. Muchas veces me dicen “joder, qué injusta es la vida”. Yo pienso: “pero, ¿por qué? Si yo estoy ayudándote. A lo mejor te estás salvando de que te toque a ti, y ya no es tan injusto para ti”. La vida es como tiene que ser y todo lo que pasa es porque tiene pasar. No creo que haya nada injusto. Sí que es verdad que cuando me llaman y me dicen “tienes leucemia otra vez”, yo pienso: “esto no es justo, vaya mierda de vida, me quiero morir...” pero cada persona va aceptando las cosas como puede, y yo lo he aceptado.

 

¿Qué les dirías a esas personas que sienten compasión por ti?

Yo les diría “pobrecito tú que no tienes los ojos abiertos”. Yo soy el único que puedo decir “pobrecito de mí” porque nadie sabe como yo lo vivo a no ser que yo lo cuente. La gente puede ver lo que publico y lo que cuelgo, pero nadie sabe lo que es pasar 24 horas aquí día tras día, y llevo ya 40 días. Entonces me dices “pobrecito” y yo te tengo que animar. La vida es así, sólo hay que aceptarlo. Las cosas vienen por algo y para algo. Este es nuestro destino. Para mí la casualidad no existe, sino que existe la causalidad. Todo esto es causal. ¿Es casualidad que yo de repente tenga un cambio en la manera de ver las cosas y empiece a ayudar a la gente? No, es causalidad.

 

¿Ha aumentado tu esperanza en encontrar un donante?

No.

 

¿Pero tienes esperanza?

No. Yo es que acepto lo que venga. Yo estoy aquí pensando que la gente está donando por mí y por más gente, pero no pienso en ningún momento: “ojalá haya un donante”. Y no es por hacer creer que soy humilde. Lo que tenga que ser será. Si yo tengo que tener un donante, lo voy a tener. Esto se acepta en el momento en el que aceptas la muerte, ahí es donde te das cuenta y eres capaz de ver las demás cosas. Si no aparece el donante, sé que me voy a ir pero me voy a ir en paz porque es era mi destino. No puedo luchar más, más de lo que estoy haciendo no puedo hacer. Mi destino será que aparezca un donante y que salga bien, que salga mal, o que no encuentre ninguno. Ahí es donde entra el aceptarlo bien o mal.

 

¿Hace falta concienciación?

Sí, yo creo que hay que hacer conscientes a los jóvenes la importancia de donar desde el colegio. Cuando creces vas adquiriendo unos valores, entonces no es lo mismo introducir esos valores desde pequeño que cuando eres mayor.

 

¿Qué consejo les das a esas personas que tienen miedo o dudas de la donación?

Siempre que haya dudas tienes que escuchar a tu corazón. Puedes tener dudas por varias razones. Si, por ejemplo, se duda en cuanto al miedo de que “me va a pasar a mí”, eso es ser egoísta, por lo que yo le diría a esa persona que no fuera así porque eso es ser mediocre. Cualquier vida de cualquier país puede ser salvada gracias a ti, y tú por miedo a pincharte, ¿no vas a colaborar? Ahí está mi reto. Donar no es tan difícil.

 

¿Qué has aprendido durante estos dos años?

Yo estuve ingresado durante 75 días, después me dieron un mes de vacaciones, y luego estuve 35 días ingresado en las cámaras para el trasplante, y por el mes de enero ya estaba bien. Ahí sentía que había aprendido mucho, a ver la vida de otra manera. Pero me he dado cuenta de que ahora es cuando realmente estoy aprendiendo, por lo que eso me da la capacidad de ver que todo tiene que pasar por algo. Yo ahora no pienso: “qué mal que vuelvo a tener leucemia”, pero ese pensamiento sí que lo tenía hace dos meses. Ahora pienso que la vida me está dando otra oportunidad para despertar y para poder ayudar. Yo creía que yo ya estaba ayudando de la otra manera, pero no hay punto de comparación.

 

¿Cómo es Pablo?

Pablo cambia mucho (ríe). Pablo hace 35 días era muy diferente de cómo es ahora, y hace 35 días era diferente a como era hace 40. No te puedo dar una versión de mí mismo. Pero ahora soy una persona que intenta vivir el presente sin pensar en el futuro ni en el pasado. Y eso es la realidad. Lo único que existe en el presente, es el momento. Tú puedes estar pensando en el futuro de esta entrevista pero ahora mismo estamos hablando y realizándola, y ese es el presente. El futuro depende del presente, y por mucho que pienses en el futuro no vas a cambiarlo.

 

¿Y Pablo de antes?

Era un chico normal antes de que pasara todo esto de la leucemia. Pero después de esta segunda vez ha habido una maduración interna muy grande, una aceptación de la realidad muy importante.

 

¿La sociedad sabe vivir?

La sociedad vive metida en esta ‘matrix’, donde está todo organizado y programado: vas al colegio, te sacas la carrera, encuentras un trabajo, tienes pareja, compras una casa, tienes una familia… Es una sociedad que se preocupa por cosas banales.

 

¿A qué te quieres dedicar?

Todo está cambiando mucho. Yo soy un deportista nato, pero con el paso del tiempo mi formación puede ir cambiando, sobre todo en el aspecto de ayudar a las personas. Me gustaría hacer Inef, fisioterapia, bombero,… pero también tengo la necesidad de ayudar al mundo. Esto me está abriendo mis posibilidades de futuro.

 

¿Qué vas a hacer cuando te den el alta y salgas de aquí?

Ir a casa y acostarme en mi cama (ríe). Ir a la playa a bañarme. Yo ya sé lo que es estar aquí y salir. No tengo ningún plan, sólo recuperarme y cuando me recupere empezar a hacer lo que yo quiera. Pero sobre todo disfrutar al máximo de mi estancia fuera, ya sea viendo una película con mi novia, dando un paseo, yendo al cine,… Haciendo cualquier cosa voy a ser feliz.

 

 

 

 



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